Al día siguiente de la contundente victoria de Cristina, la situación económica cambió radicalmente, con la mayor corrida cambiaria desde 2002, que obligó al gobierno a tomar parches y medidas policiales. En estos cuatro años se fugaron del país más de 70000 millones de dólares. Pero en lugar de frenarse con el triunfo de la presidenta, la corrida se aceleró.
Los inspectores de la AFIP salieron a controlar a los jubilados o trabajadores que compran dólares, ya que su olfato les indica que, por más que Cristina saque muchos votos, algo anda mal y a imponer una suerte de corralito para frenar la compra de dólares.
Presionado por la necesidad, el gobierno decidió obligar a las petroleras y a las mineras a reintegrar el 100% de los dólares de sus exportaciones, exención realizada durante el gobierno de Menem y continuada por Kirchner. Pero son paños de agua tibia que no afectan para nada a estas multinacionales, que ya anunciaron que se ajustarán a las nuevas reglas.
El problema de fondo que explica la fuga de divisas, es que ni la burguesía ni las multinacionales reinvierten sus ganancias en Argentina. Las multinacionales, porque tienen que tapar el hueco de la crisis mundial en sus casas matrices. Por eso, la inversión extranjera cayó 30% este año. Este solo hecho desmiente la mentira del gobierno de que el país está “blindado” frente a la crisis mundial.
Por su parte, las empresas argentinas también se llevan sus dólares, porque ven un panorama confuso. Han ganado con este gobierno lo que no ganaron con ningún otro: el año pasado se embolsaron 20.000 millones de dólares, cuando con el menemismo ganaban entre 5000 y 7000 millones de dólares por año. Pero el capital es desagradecido por excelencia. Siempre busca sacar ventaja y no conoce lealtades.
Para calmar los ánimos, el vicepresidente del Banco Central Miguel Pesce dijo: “el que compra dólares hace un mal negocio”. Es igual a la famosa frase de Lorenzo Sigaut, el ministro de la dictadura, cuando sentenció, antes de una poderosa devaluación: “El que apuesta al dólar pierde”.
La cruzada contra la compra de dólares recuerda al “corralito”, ya que con las nuevas medidas, casi nadie va a poder comprarlos. Además, se disparó la tasa de interés, para evitar que los ahorristas se pasen al dólar, lo cual terminará los pocos créditos para viviendas y los préstamos para el consumo que permitieron a millones de argentinos comprar el plasma, cambiar el celular y la computadora.

















