El otro factor decisivo es la debacle de la oposición patronal, que logró su pico más alto en las elecciones de 2009, pero que después se desmoronó y se dividió, incapaz de presentar una alternativa de peso a este gobierno.
Duhalde, Alfonsín, Carrió, Rodríguez Saa, expresan el fracaso de las distintas variantes patronales comprometidas con el Proceso de los 70, las hiperinflaciones de los 80 y las políticas menemistas de los 90. En el contexto de la brutal crisis económica mundial, ¿quién va a votar por Alfonsín para evitar la hiperinflación o por Duhalde para evitar la devaluación?
Es particularmente notable la debacle de la UCR y de Carrió, que pasó de ser la segunda más votada en 2007 a desaparecer del panorama político. Es el fin del bipartidismo, que marcó durante décadas al régimen político argentino, entre dictadura y dictadura.
La crisis de la vieja política patronal es un resultado de la etapa que se abrió después de 2001, pues ninguno puede postularse, ante las masas como una alternativa frente al gobierno de Cristina. Con su derrota y el fin del bipartidismo, se cierra un ciclo político. De ahora en más, el kirchnerismo hegemónico, autoproclamado “etapa superior del peronismo”, será su propio enemigo.

















