Al día siguiente de la contundente victoria de Cristina, la situación económica cambió radicalmente, con la mayor corrida cambiaria desde 2002, que obligó al gobierno a tomar parches y medidas policiales. En estos cuatro años se fugaron del país más de 70000 millones de dólares. Pero en lugar de frenarse con el triunfo de la presidenta, la corrida se aceleró.
Los inspectores de la AFIP salieron a controlar a los jubilados o trabajadores que compran dólares, ya que su olfato les indica que, por más que Cristina saque muchos votos, algo anda mal y a imponer una suerte de corralito para frenar la compra de dólares.



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