Por Carmen Carrasco:
Grecia no puede pagar salarios ni jubilaciones. El default es imparable, lo cual acerca la perspectiva de la ruptura de la zona euro y de la devaluación de las monedas de los países que se retiren. “La situación amenaza con volverse muy fea muy rápido”, advierte un economista inglés.
“Las cosas se están poniendo cada vez más feas, pero la gran diferencia con lo que pasó hace pocos años, es que ahora nos estamos quedando sin balas”, advirtió el profesor Nouriel Roubini, el mismo que predijo la crisis de 2008.
La economía mundial se dirige a una nueva recesión, jalonada por la caída de la economía de Europa y Estados Unidos. En Europa se aproxima n horas decisivas. El breve periodo de calma del verano se ha terminado. La caída de las bolsas no se detiene: desde julio el índice alemán DAX cayó 27%, la Bolsa de Milán 29%, la de Francia 23%, superando la caída de la Bolsa en Estados Unidos (11%).
Los bancos europeos están sufriendo graves caídas, ante el temor de una bancarrota griega y del efecto dominó que ésta pueda ocasionar: las acciones de los bancos alemanes cayeron 36% desde julio, los bancos italianos perdieron 38% y los franceses 43%.
Francia se prepara para que las agenciad calificadoras rebajen la nota de sus principales bancos, BNP Paribas, Societé Générale y Crédit Agricole, que han afrontado las mayors pérdidas, porque tienen miles de millones de euros en bonos griegos. Esto a su vez repercutirá en Estados Unidos, cuyos bancos tienen grandes acreencias con los bancos europeos y han empezado a retirar esos créditos, agravando la situación.
“Los mercados están diciendo que el default griego es inevitable. Se espera que Grecia se quede sin plata en unas semanas, y las protestas masivas pueden llevar a la anarquía y a cada vez más violencia. El rescate de la Unión Europea que debía salvar Grecia parece estar al borde del colapso”. Esta es la descripción de la situación realizada por uno de los principales periódicos imperialistas, The Wall Street Journal.
En Alemania, el gobierno de Ángela Merkel enfrenta presiones cada vez más grandes para terminar con los planes de rescate a los países más endeudados, y expulsar a Grecia de la Unión Monetaria. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, encargó preparar distintos escenarios para manejar la salida de Grecia de la zona euro, ya que los bancos deberán afrontar enormes pérdidas y se negarán a prestar dinero a países como Italia o España, acelerando las posibilidades de un default en cadena.
“Si los planes de austeridad del gobierno griego no son exitosos, necesitamos preguntarnos si necesitamos nuevas reglas para hacer posible que un país de la zona euro deje la unión monetaria”, dijo Volker Bouffier, gobernador del estado de Hesse, miembro del partido de Angela Merkel.
Más que Grecia, que es la más pequeña economía de la zona euro, el problema es que el Fondo de Rescate aprobado por el Banco Central Europeo para ayudar a los países en problemas, puede servir para Irlanda o Portugal, pero no puede ayudar a Italia, que, con una deuda de 2 billones de euros, es la tercera economía de la euro zona. Como dicen los economistas, es demasiado grande para ser rescatada.
La resistencia de los trabajadores hace fracasar los rescates imperialistas
A pesar de los brutales planes de austeridad impuestos por los gobiernos, los trabajadores han respondido con tanta fuerza, que no los pueden aplicar hasta el final ni cumplir con las exigencias del FMI y del Banco Central Europeo.
En Grecia, el sábado 10 de septiembre, miles de trabajadores se movilizaron ante el anuncio del primer ministro socialista Giorgios Papandreu de que despedirá 10000 empleados públicos como parte de un plan de echar 120000. Ya se anunciaron huelgas los taxistas (que estuvieron tres semanas de huelga en el verano, generando un gran caos), los médicos, los recolectores de basura, y hubo protestas policiales.
En Italia, el plan de austeridad de Berlusconi, que planea recortar 45.500 millones de euros, provocó como respuesta una gran huelga general, realizada el 6 de septiembre. Los trabajadores de los aeropuertos, conductores de colectivos, empleados públicos, y trabajadores estatales y privados, paralizaron el país, obligando a la cancelación de la mayoría de los vuelos, al tiempo que se realizaron multitudinarios actos en distintas ciudades.

















