Asmaa Mahfouz, de 26 años, egresada de la facultad de Administración en el Cairo, es una de las fundadoras del Movimiento 6 de abril que surgió en 2008, para llamar a la solidaridad con las huelgas textiles. Asmaa se enteró de la inmolación del joven Khaled Said en Alejandría, y realizó un pequeño video que subió a su página de Facebook, convocando a la Plaza Tahrir.
“Todo el que esté preocupado por el futuro de este país tiene que venir conmigo y el que se preocupe por mí tiene que venir a protegerme. Si alguien piensa que me voy a prender fuego, no lo haré. Si la policía quiere prenderme fuego, estaré en la Plaza Tahrir en media hora”, dijo.
Asmaa fue a la Plaza Tahrir con un cartel que decía: “Cuatro egipcios murieron de humillación y pobreza”. “Empecé a gritar con todos mis pulmones: “Egipcios, cuatro jóvenes se inmolaron por la humillación y la pobreza, para decirles a ustedes que despierten, nos estamos inmolando para que ustedes actúen. Cuatro personas se inmolaron para decirle al régimen: ¡Despierten, estamos hartos!”.
A renglón seguido, Asmaa invitó a la manifestación del 25 de enero, en la que participó un millón de personas.
La revolución en Egipto ha sido una revolución para sus mujeres, que participaron masivamente en todas las protestas. La directora del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer, Nehad Abul Komsan, manifestó que “lo que ha pasado estos días en las calles es impresionante. Se podían ver mujeres manifestándose al lado de los hombres y mujeres durmiendo en la plaza de Tahir. Esto es extraordinario”.
En la Plaza Tahrir había mujeres jóvenes, estudiantes, que manejan Internet y Facebook, mujeres trabajadoras, mujeres jeans, mujeres con “niqab” (velo que cubre todo el cuerpo), mujeres con el cabello al aire.
Ellas están protagonizando su propia revolución, al lado de los jóvenes y de los trabajadores, ganando su derecho de participar de igual a igual con ellos en el futuro de su propio país.

















