Para los días 23,24 y 25 de mayo está convocado el congreso de fundación de Convergencia de Izquierda, que surge como producto de la fusión de distintos grupos: Convergencia Socialista, Izquierda de los Trabajadores, el FUR de la Patagonia y un desprendimiento de la Chispa de Bahía Blanca.
Estas organizaciones provienen en su mayoría de la corriente morenista, con más de sesenta años de experiencia en la lucha obrera, estudiantil y popular e internacional, lo que se expresa en la participación de distintas generaciones de militantes, pero también participan compañeros provenientes de otras experiencias políticas, como el guevarismo.
Nacemos en medio de circunstancias excepcionales. Este reagrupamiento ha surgido al calor del hundimiento del sistema capitalista mundial, de la crisis política del imperialismo yanqui y su fracaso en Irak, de la entrada en escena de los trabajadores franceses, irlandeses, italianos, griegos, ingleses, del fracaso en imponer el capitalismo en Europa del Este y en Rusia, y de las importantes luchas libradas por los trabajadores y el pueblo argentino en los últimos dos años.
No es casual que este proceso unitario se de ahora. Nuestro acercamiento empezó con el gran paro nacional docente de 2007 por el asesinato de Carlos Fuentealba, y se consolidó al calor de la realidad internacional: en primer lugar, por nuestra irreductible posición de presentar una alternativa independiente de todos los gobiernos latinoamericanos, en especial del gobierno de Hugo Chávez, ya que la mayoría de la izquierda latinoamericana ha sucumbido ante los discursos del caribeño.
Los tres meses del paro del campo en 2008 fueron una prueba. Aunque surgieron diferencias entre nosotros, logramos mantenernos firmes en un punto: que el eje es la lucha contra el gobierno de los Kirchner. Por eso, las huelgas de SMATA, metalúrgicos, docentes y petroleros, nos han encontrado en la primera fila.
El hundimiento del sistema capitalista mundial ha confirmado todas nuestras convicciones. Hoy vemos cómo, ante el descreimiento de una buena parte de la izquierda, los trabajadores europeos se ponen al frente y salen a dar combate contra los gobiernos.
Hoy vemos que, ante el descreimiento de la izquierda, los experimentos capitalistas se hunden en Rusia y Europa del Este.
En nuestro país, contemplamos cómo el gobierno de Cristina Kirchner se desgasta a una velocidad vertiginosa, al compás de las huelgas y las protestas obreras y populares.
Sorprende, ante la dimensión de los acontecimientos mundiales, que los trabajadores argentinos que buscan una alternativa para luchar contra el gobierno y el imperialismo, se encuentren ante una izquierda fragmentada en decenas de agrupaciones.
Por ello, es más necesaria que nunca la unidad de los distintos gurpos, corrientes, activistas, dirigentes, que coincidamos, en términos generales, en construir una alternativa alrededor de un programa revolucionario.
Programa muy sencillo, que consiste, en primer lugar, en dirigir la lucha contra todos los gobiernos de los patrones y del imperialismo, en segundo lugar, en presentar un plan para impedir que los trabajadores paguen la crisis actual, y en tercer lugar, en luchar por una nueva alternat iva, por un gobierno de los trabajadores y del pueblo, basado en la más amplia democracia.
Un llamado a la unidad de los revolucionarios
Nuestro congreso de mayo será el primer resultado de dos años de intenso trabajo al calor de estos grandes acontecimientos de la lucha de clases nacional e internacional. Será a su vez un hecho inédito dentro de la izquierda argentina, acostumbrada en los últimos veinte años a la división y la dispersión.
Será el primer ladrillo en la construcción de esa alternativa unitaria, revolucionaria y democrática que necesitamos. Por eso, desde estas páginas, hacemos extensiva la invitación a participar de nuestro congreso a todas las organizaciones de izquierda, a todos los activistas, corrientes y trabajadores que busquen una alternativa.
Queremos cambiar los métodos tradicionales de la izquierda, que han alejado a miles de luchadores de sus filas. No más secretarios generales dictando órdenes, dando discursos, y expulsando a los rebeldes. Queremos intentar dar un ejemplo de un nuevo método de construir partido, sin por eso alejarnos de las posiciones revolucionarias, sin por eso claudicar ante los gobiernos.
Para eso, ponemos en discusión el proyecto de Tesis para la Unificacion aprobadas en la conferencia realizada el 21 de diciembre, y el proyecto de documento nacional y orientación en proceso de elaboración.



















