CONVERGENCIA DE IZQUIERDA
Ante el asesinato de Gadafi
¡Condenamos la intervención de la OTAN en Libia!
Muamar Gadafi, el dictador libio, fue asesinado en un operativo conjunto de la OTAN y las fuerzas rebeldes libias, tras un bombardeo de aviones franceses al convoy en el cual huía.
Gadafi reprimió durante décadas al pueblo libio. Si bien surgió como un gobierno nacionalista, en los últimos años fue sacado de la lista negra y convertido en amigo de Tony Blair, Nicolás Sarkozy, Condoleeza Rice y Silvio Berlusconi, al tiempo que abría de par en par las puertas de su país para que las multinacionales imperialistas se llevaran el petróleo libio, garantizando a los gobiernos europeos la persecución a los africanos pobres que buscaban inmigrar a Europa, sirviendo así de policía para las grandes potencias imperialistas, mientras se enriquecía dominando los recursos libios, convirtiéndose en socio de la Fiat, el Club Milán y el principal banco italiano.
En febrero estalló la revolución en Libia, como directo resultado de la gran revolución del pueblo árabe, que derribó a Ben Ali en Túnez y a Mubarak en el vecino Egipto. En pocos días, fue destruido el estado burgués en Bengasi y el Oriente del país, abriendo una situación de doble poder territorial. Gadafi respondió con una sangrienta represión, desatándose una guerra civil entre los rebeldes y las fuerzas leales al dictador.
El Consejo Nacional de Transición, que tomó el poder en Bengasi y el Oriente libio, lejos de ser una dirección revolucionaria, es una mezcla de representantes de las tribus y los sectores que participaron de la insurrección, dirigida por ex miembros del propio gobierno de Gadafi.
El CNT, lejos de llamar a los pueblos árabes y a los trabajadores del mundo para apoyarlos, llamó a la OTAN, la principal alianza militar imperialista. Es así como, de la mano del CNT, el imperialismo metió las manos en Libia, para garantizar el control de las multinacionales sobre el petróleo de su pueblo.
A partir del ingreso de la OTAN, la situación cambió totalmente para los revolucionarios. Apoyamos con todas nuestras fuerzas la revolución de los pueblos árabes contra sus regímenes totalitarios y proimperialistas, pero si hasta ese momento la consigna principal era la mayor unidad para echar a Gadafi, al ingresar la OTAN, el eje era la salida de las fuerzas imperialistas de Libia, sin dar el más mínimo apoyo al dictador.
La caída de Trípoli no fue producto de una genuina insurrección popular, sino de una operación enteramente planificada y coordinada por la OTAN con la CNT.
El asesinato de Gadafi, como lo dicen todas las agencias de información, también fue parte de un ataque de la OTAN: los bombarderos franceses, con la ayuda de un avión Predator de Estados Unidos, destruyeron desde el aire el convoy en que viajaba Gadafi. Este, que se salvó de milagro, luego fue ultimado por los rebeldes, pero no dejó de ser una operación conjunta planificada por la OTAN.
Rechazamos totalmente la injerencia de la OTAN que culminó con su asesinato. No aceptamos que el imperialismo juzgue, condene y asesine a Saddam Hussein o a Slobodan Milosevic, o que invada Pakistán para asesinar a bin Laden. La justicia con sus dictadores la deben ejercer los pueblos y los trabajadores, y no los principales asesinos del mundo, los imperialistas yanquis, franceses e ingleses.
Por eso no podemos menos que rechazar las declaraciones que festejan el asesinato de Gadafi como un "triunfo revolucionario" comparándolo, incluso, con el linchamiento del fascista, representante del imperialismo italiano, Benito Mussolini en 1944, planteando que abre nuevas perspectivas para las masas en Libia, y que es un aliento para la primavera árabe y los pueblos que luchan contra sus dictadores.
Nosotros no creemos en las revoluciones de la OTAN, ni que el asesinato de dictadores por ataques conjuntos con la OTAN, sea un aliento para la primavera árabe. Por el contrario, educa a los trabajadores y los pueblos, no a confiar en sus propias fuerzas, sino en las del enemigo imperialista, engañándolas y desarmándolas para luchar contra éste, que es el enemigo mortal.
Nuestro apoyo es a la poderosa revolución de los trabajadores y los pueblos árabes en su lucha contra las dictaduras sostenidas por el imperialismo, que las someten al hambre y la represión. Estamos por la derrota de Bashir Assad en Siria, del dictador Ali Saleh en Yemen, de la dinastía de Arabia Saudita, y por el triunfo del pueblo palestino, pero no de la mano de la OTAN, sino como parte de la lucha antiimperialista de todos los pueblos del mundo y por un gobierno de los trabajadores.
Condenamos la intervención de la OTAN en Libia y toda futura intervención en los países árabes, porque su objetivo es continuar la explotación y el saqueo del petróleo, utilizar las tierras como portaaviones contra la primavera revolucionaria, y sentar el precedente de que los aviones y las tropas imperialistas pueden intervenir donde se les antoje.
¡Son los trabajadores y los pueblos árabes los que deben echar a sus dictadores y hacer justicia, apoyados por los trabajadores y los pueblos del mundo!