Logramos la condena a Benítez

Por Antonio Espasa, marido de Sonia Colman
La jornada del lunes 5 empezó para nosotros muy temprano, después de la primera jornada de debate oral y público, íbamos a escuchar el veredicto del tribunal, cargamos las banderas, los redoblantes, aseguramos los micros en los lugares establecidos: Manuel Alberti, Del Viso y Pilar lucían empapelados con la cara de Sonia y exigiendo justicia, lo mismo que todo el centro de San Isidro, varias estaciones del tren Belgrano estaban con pintadas y en la salida de la comisaria 3º de Del Viso un paredón de 70mts, con la consigna de cárcel al Oficial Benitez, le recordaba a sus ex compañeros lo que queríamos. La prensa de Pilar trasmitía minuto a minuto desde la salida de los micros y el diario titulaba en tapa: “Llegó el juicio más esperado”
Gisela Bustos, abogada de la familia Espasa
El 23 de diciembre de 2007, a las 14:30hs, un proyectil de plomo, disparado por el entonces oficial Oscar Alberto Benítez, de la Comisaría 3era. de Pilar, en la esquina de Valentín Gómez y Ruta 26 (a una cuadra de la estación de Del Viso), le robó la vida a Sonia Colman, quien se encontraba trabajando en el lugar en vísperas de Navidad.
A todos nosotros nos robó una compañera, una amiga, un ejemplo de madre, de esposa, de luchadora y de trabajadora.
Desde ese mismo momento supimos que la pelea por justicia sería muy dura, porque enfrentábamos al aparato de la fuerza policial, su sólida connivencia con el poder político de turno y la impunidad garantizada por la falsa justicia.
Por eso con Antonio, Natalia, Laura y Melisa a la cabeza, emprendimos la lucha desde aquel mismo día, dando la batalla legal junto a María del Carmen Verdú de CORREPI, pero convencidos de que la única herramienta en la que podíamos confiar era en la movilización impulsada en la más amplia unidad de acción.
Así lo hicimos durante estos casi cuatro años. La familia de Sonia, nuestro partido, junto a familiares de otras víctimas, organizaciones sociales y políticas, golpeamos puertas, conocimos compañeros de lucha, fuimos una y otra vez a la fiscalía de Benavídez para seguir la causa, nos apoyamos en los medios, hicimos charlas, pintamos paredes, pegamos afiches, nos reunimos con organizaciones, marchamos una y otra vez en distintos puntos del país levantando nuestra foto como bandera.
Yo sabía, yo sabía
Según los informes de CORREPI, desde 1983 se registraron más de 3100 muertos por el actuar represivo, 300 por año, en una dinámica que crece dramáticamente.
El dramático caso de Candela puso sobre la mesa la caja negra que entrama la institución policial, las fuerzas de seguridad y el poder político, implicados hasta el hueso en lo peor del delito y las mafias: la droga, la trata, los secuestros, ni hablar de la represión obrera y popular.
Al calor de este hecho se conocieron los bajísimos índices de esclarecimiento del delito que registra nuestro país, donde los casos no llegan a juicio oral y cuando lo hacen quedan sin efecto por una supuesta falta de pruebas en la instrucción, menos del 3% de los delitos contra las personas y la propiedad llegan a sentencias condenatorias, las causas prescriben, se cierran con procedimientos abreviados (acuerdos sin debate). Una y otra vez: impunidad.
Ni hablar si te mata un uniformado. Allí las familias son victimizadas una y otra vez, amenazadas, maltratadas en fiscalías y juzgados, marginadas de la sociedad, excluidas del sistema.
Un ínfimo porcentaje llega a juicio y la figura de torturas y homicidios agravados por abuso policial (incorporados al código penal en el año 2003) son herramientas panfletarias que nunca se aplican. Un claro ejemplo de la política real del “gobierno de los derechos humanos”, el que cuenta con más casos de gatillo fácil desde la vuelta de la democracia.
Les torcimos el brazo
Sonia, Antonio y sus hijas integran una familia socialista de larguísimos años de trayectoria. Conocidos, reconocidos y respetados por compañeros de diversas organizaciones y zonas. Vanguardia en cada lucha obrera, presentes en cada pelea contra la injusticia. Sonia era consciente de que esta realidad se cambia con la participación y la pelea política.
Juntos tomamos sus banderas y con la movilización unitaria, sostenida durante estos casi cuatro años, no sólo logramos llegar al juicio oral, sentando a un oficial de policía en el banquillo de los acusados, sino que arrancamos su condena unánime por el homicidio de nuestra compañera, con una pena de 8 años y medio de prisión efectiva. El 5 de septiembre, Benítez se fue de los tribunales de San Isidro preso y exonerado, sentando un precedente importantísimo para todos los casos de gatillo fácil y de violencia institucional.
Vamos por más
Fernando Barrionuevo, abogado de Benítez y del escuadrón de la muerte de Torcuato, apelará la sentencia buscando que a su defendido se lo libere de culpa y cargo.
Por eso la tarea actual es seguir movilizados para garantizar que el homicida de Sonia no salga un solo día de la cárcel, que el poder judicial no borre con el codo lo que ayer escribió con la mano.
Al mismo tiempo, junto a Antonio, sus hijas, y la compañera Verdú, también apelaremos, exigiendo la máxima condena para Benítez por homicidio agravado en razón de su condición policial.
Éste fue un paso muy importante, pero vamos por mucho más para Sonia y para todos los casos que exigen justicia. Nos queda un largo camino por andar y hoy estamos con las fuerzas renovadas para dar todas las peleas.

















