Justicia para Mauricio y Franco
El 2 de febrero en José León Suárez, para repeler un presunto ataque a un tren de carga que transportaba autopartes a Rosario, la represión policial causó varios vecinos heridos y le costó la vida a Mauricio Ramos, de 17 años, y Franco Almirón, de 16, muertos por los perdigones de escopeta (arma de guerra reglamentaria) cargada con balas de plomo.
Pese a las versiones que pretendieron instalar que un grupo comando detuvo la formación para abordarla con fines de robo, la declaración del maquinista desmintió los dichos. La realidad es que el tren se habría detenido en las cercanías de la estación de Suárez y los vecinos del lugar habrían aprovechado para intentar hacerse de la mercancía transportada.
No sería la primera vez que esto pasa. Ernesto “Lalo” Paret, vecino de la zona, integrante de CUC y colaborador del libro “Quién mato a Diego Duarte” (de Alicia Dujovne) hablo con CI y nos contó que “lo sucedido en Suárez no es nuevo, allí, a través del tiempo, se han sucedido varios hechos similares sin tener las consecuencias de este último. En varias oportunidades los vecinos, que en su gran mayoría son trabajadores de la quema (cirujas del Ceamse), han tratado de hacerse de los productos que los trenes transportan, me acuerdo de varios, alguno de vino, de azúcar, otro muy reciente de maíz. Esto no es nuevo para la policía.
Con respecto a que fue intencionalmente descarrilado, no lo creo ya que es muy difícil que los pibes se animen a transportar el tronco que dicen, el cual nunca apareció.
La impericia y mal desempeño de los bonaerenses ante este hecho es total. Creo que estamos como siempre ante otro hecho de los tantos que nos tiene acostumbrados el brazo represor del régimen.”
Uno de los efectivos que participó del operativo, rápidamente admitió haber disparado con municiones de plomo.
Esto le valió su apartamiento preventivo junto a otros uniformados. Y fue la inmediata movilización del barrio lo que obligó a la intervención de la Comisaría IV de Suárez.
Pero no alcanza con intervenciones, desafectaciones ni parciales investigaciones judiciales.
Es cierto que los saqueos son moneda corriente en la zona, un barrio donde todas las noches mujeres y varones, jóvenes y ancianos, víctimas anónimas de la indigencia y la marginalidad estructural, consecuencia de las políticas del gobierno de turno, desfilan al Ceamse para buscar entre la basura algo para sobrevivir.
Éste es el verdadero país que el kirchnerismo no puede esconder bajo discursos “nacionales y populares”, ésta es la realidad que la oposición patronal pretende utilizar como botín de guerra electoral, prometiendo mano dura para terminar con la inseguridad que nos golpea, como siempre, a los que menos tenemos.
El hilo se corta por lo más delgado, y son los jóvenes de los barrios más humildes y desamparados, la carne de cañón del verdadero saqueo, el saqueo del gobierno, los corruptos y la patronal, contra el pueblo y los trabajadores.
Por eso la presidenta y sus opositores patronales coinciden en sus intenciones de bajar la edad de imputabilidad, para seguir descargando en los menores el resultado de sus políticas.
Utilizan las descompuestas fuerzas de seguridad, las responsables de la desaparición de López y Arruga, las ejecutoras de los máximos registros de gatillo fácil, las implicadas en la mafia de la droga, la prostitiución y el robo de autos, para que repriman con impunidad.
Desde CI exigimos justicia para los jóvenes asesinados, políticas de fondo contra la pobreza, la indigencia y la marginalidad, y no a la baja en la edad de imputabilidad.